miércoles, 12 de septiembre de 2007

"El entusiasmo y el afán por vaciar nuestros bolsillos, y poner sobre la mesa todo aquello que contienen, nos pinta una sonrisa permanente en la cara, pero enmudece nuestras palabras, y hace volar las ideas que creías ver bailar cada día sobre tu mano…"

8 comentarios:

Alberite dijo...

Ójala tuviesemos todos el corazón en las manos... DANDO

Anónimo dijo...

Érase una vez… en un lejano país… una princesa sin castillo que un día decidió que la mejor manera de avanzar era caminar a tropiezos…
Así que se acostumbró a las caídas… a no saber cómo había llegado al suelo….y lo que es mejor, a levantarse.

Una princesa pequeña, ella sabe cómo disimular su condición… y por eso se pone zapatillas rotas que pierde en los ríos de arenas movedizas y en los jardines del palacio…

La princesa traspiés… la protagonista de las mejores historias… de las mejores caídas… de las mejores frases… Ella juega al escondite con las ideas… se pierde, se refugia y se esconde en el bosque, siguiendo las huellas de las estrellas en la noche, esas que la llevan hacia su jardín secreto…...1besito enorrrrmee y chss ya sabess ehhh..hummmm

Anónimo dijo...

Las 12… la hora bruja… la hora mágica en la que los sueños se hacen realidad…

Las 12 es el momento en el que el cajón de mi mesita se abre y mis sueños salen a jugar…

Tan… es el turno de las princesas… Cenicienta, en cabeza, da la mano a la Bella Durmiente… una detrás de otra con sus zapatitos de cristal…

Tan… aparece Peter Pan junto a los Niños Perdidos esperando ese cuento que haga volar su imaginación…

Tan… los chapines de rubíes… tres taconazos y directa al mundo de Oz…

Tan… la varita y la escoba que en la hora bruja no pueden faltar

Tan… pompas de jabón que lo llenan todo de color…

Tan… polvo de hadas, pensamientos felices y a volar!

Tan… bocatas de nocilla, helados, algodón de azúcar… la dulzura en cada bocado no puede faltar…

Tan… es la hora de jugar… ¿qué prefieres la pelota o el escondite inglés?…

Tan… nubes de colores que pintamos de mil formas distintas, sólo hay que esperar…

Tan… estrellas fugaces que surcan el cielo, cada una con su deseo…

Tan… castillos y dragones… es la hora de jugar con fuego…

Tan… conejos blancos y chisteras… abracadabra… ¡volvemos a empezar!
Como veras hoy te he llevado al mundo de lso cuentos...una sonrisa ehhh y bien grandeee ..tqm!

Anónimo dijo...

las princesas son muy fuertes, y saben superar los obstaculos con gran elegancia!
y aunq a veces tengan q quitarse la coronita, en realidad la siguen teniendo en su corazon...Y mañana toca vestirse de Princesa..;)1 besito!

;) dijo...

El Buen Combate es el que se entabla en nombre de nuestros sueños. Cuando éstos revientan en nuestro interior con toda su fuerza (en la juventud) nos sentimos muy valientes, pero aún no sabemos luchar. Después de mucho esfuerzo, aprendemos a luchar, pero entonces ya no contamos con el mismo valor para combatir. Por esta razón nos volvemos contra nosotros mismos y, combatiéndonos, nos convertimos en nuestros peores enemigos. Alegamos que nuestros sueños eran infantiles, difíciles de llevar a cabo, o fruto de nuestro desconocimiento de la realidad de la vida. Matamos nuestros sueños porque tenemos miedo de combatir en el Buen Combate.

El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo: Las personas más ocupadas que he conocido en mi vida eran las que al final siempre conseguían tiempo para todo. Por su parte, los que no hacían nada siempre andaban cansados, el tiempo nunca les llegaba para lo poco que tenían que hacer, y se quejaban constantemente de que los días eran demasiado cortos. Lo que les pasaba en realidad era que tenían miedo de combatir en el Buen Combate.

El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Sólo por el hecho de no querer tomar la vida como una gran aventura en la que hay que embarcarse, ya nos consideramos sabios, justos y correctos en nuestras pequeñas parcelas de existencia. Miramos hacia el exterior de las murallas de nuestra vida diaria y oímos el ruido de lanzas que se rompen, sentimos el olor del sudor y de la pólvora, vemos las grandes caídas y las miradas sedientas de conquista de los guerreros. Pero nunca percibimos la alegría, la inmensa Alegría que hay en el corazón del que está luchando, pues para éstos no importa ni la victoria ni la derrota, sino que lo único importante es apenas combatir en el Buen Combate.

Por último, el tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la Paz. La vida se transforma en una tarde de domingo, sin grandes exigencias, que no nos pide más de lo que queremos dar. Pensamos entonces que hemos alcanzado la “madurez”, dejando atrás las “fantasías de la infancia”, y logrando nuestra realización personal y profesional. Nos sorprende que alguien de nuestra edad diga que aún espera determinada cosa de la vida. Pero en lo más hondo de nosotros mismos sabemos que lo que ocurrió fue que renunciamos a luchar por nuestros sueños, a combatir en el Buen Combate.

Al renunciar a nuestros sueños y hallar la paz, entramos en un periodo de tranquilidad. Pero los sueños muertos empiezan a pudrírsenos dentro, corrompiendo a continuación todo el ambiente en el que vivimos. Comenzamos a comportarnos con crueldad con los que nos rodean, y llegamos finalmente a dirigir esta crueldad contra nosotros mismos. Aparecen las enfermedades y las psicosis. Lo que queríamos evitar en el combate (la decepción y la derrota) pasa a ser el único legado de nuestra cobardía. Y, por fin, un día, los sueños muertos y podridos enrarecen el aire haciéndolo difícil de respirar, y empezamos a desear la muerte, la muerte que nos librase de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones, y de aquella terrible paz de tardes dominicales.;)P.C.

Anónimo dijo...

"Sólo cuando estamos bien con nosotros mismos podemos estar bien con los demás.
Sólo cuando manejamos nuestra soledad podemos manejar una relación.
Necesitamos valorarnos para valorar,
querernos para querer,
respetarnos para respetar,
y aceptarnos para aceptar,
ya que nadie da ...lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que nosotros mismos no creemos tener en el interior.
Ninguna relación nos brindará felicidad que nosotros mismos no construyamos.
Sólo podemos ser felices con otra persona cuando somos capaces de decirle bien convencidos:
"No te necesito para ser feliz".
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitamos una humilde autosuficiencia, necesitamos autoestima y la práctica de una libertad responsable. ;)..1besito!

:) dijo...

Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.

Henry David Thoreau.

Anónimo dijo...

Voy a apagar la luz
para quedarme a oscuras con tu rostro,
para inventar de nuevo aquel instante:
intimidad etérea y fulminante,
piel en la voz,
voz en el canto,
en la mirada...
Voy a apagar la luz
porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
de calcar las ansias y borrar las soledades...
Voy a apagar la luz
para pensar en tí.(precioso verdad?)

-Viviane Nathan-