miércoles, 19 de septiembre de 2007

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A lo largo de la vida, creamos pieza a pieza, un mecanismo de defensa, ponemos un ladrillito por aquí, otro por allá..Intentando defendernos del dolor, de las decepciones, de que los demás vean ese lado frágil que todos tenemos. Yo empecé a construir mi muro particular cuando tenía 4 o 5 años. Cuando comienzas a levantarlo, lo haces para protegerte, para que no te lleguen las cosas que dañan…y aunque eso no es así, siempre algo te resguarda ¿no?Con el paso del tiempo, he aprendido, que prefiero reconocer que soy frágil, que hay días que me cuesta levantarme, que necesito una mano amiga para auxiliarme.Con el paso del tiempo he aprendido, que quiero tener abiertos mis ojos a las cosas bellas que tengo a mi alcance, el sol, las nubes, las estrellas…aunque ello implique ver cosas que no me gustan.Con el paso del tiempo he aprendido, que hoy es el mejor momento para decir lo siento, para perdonar, para amar, para ayudar, para disfrutar de las pequeñas cosas que al final, son las que dejan huellas en la vida…vivir con pasión minuto a minuto, esas pequeñas cosas, una vida abundante de ternura.Cuidate mucho!!

Arco dijo...

Hay gentes que habitan mi existencia y ponen en mis días esperanza, encuentro o fiesta.

Hay rostros que me hablan de ti, del reino, de lazos que nos unen y soledades que se disipan.

Hay instantes de risa y momentos de quietud y calma.

Hay ocasiones para aprender, incluso con lágrimas, a crecer, a entregarse; a vivir en una palabra.

Hay heridas que me recuerdan todo lo que está por hacer y voces que me llaman con tu grito o tu susurro.
Hay silencios que tú pueblas; Presencia discreta,
Palabra profunda,
Propuesta infinita,
Vida verdadera.
Dios de mi historia pequeña... Gracias.

J.M.R.O.