lunes, 10 de marzo de 2008


"y, en vez de lamentarme, he decidido
tomármelo con calma.
De par en par he abierto los balcones,
he sacudido el polvo a todos los rincones
de mi alma.

Me he dicho que la vida no es un valle
de lágrimas… y he salido a la calle
como un explorador."

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay nada como levantarse una mañana sonriendo y sabiendo que tienes,quizás.. más que nunca,razones para sonreir.
No hay nada como mirarse dentro y empezar a reconocerse...más que nunca.
No hay nada como disfrutar de los logros conseguidos con tanto esfuerzo y valorarlos...más que nunca.tqm!

Mi tierra late dijo...

Porque hay diferentes formas de mirar... también en un día como hoy.

Esta mañana
abro mi rostro,
respiro la aurora,
enderezo mi espalda
y escojo la vida.

Esta mañana
abro los ojos,
abrazo tu espalda,
te doy mi palabra
y escojo la vida.

Esta mañana
te busco en la muerte,
te saco del fango,
te cargo tan frágil
y escojo la vida.

Esta mañana
te manso la paz,
te alimento futuro,
comparto alegría
y escojo la vida.

Esta mañana
te escucho en silencio,
te dejo llenarme,
te sigo de frente
y escojo la vida.

Benjamin González Buelta, sj.

Anónimo dijo...

Una niña en África, le dio a su maestra un regalo de cumpleaños.

Se trataba de un hermoso caracol.

- “¿Dónde lo encontraste?”, le preguntó la maestra.

La niña le dijo que esos caracoles se encontraban solamente en cierta playa lejana.

La maestra se conmovió profundamente porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para buscar el caracol.

-”No debiste haber ido tan lejos sólo para buscarme un regalo”.

La niña sonrió y le contestó:

- “Maestra, la larga caminata es también parte del regalo”.(espero que te guste... hay regalos que no se pagan con nada...1beso!)

Anónimo dijo...

"Un explorador comienza un vuelo antes de finalizar el viaje en el cual se encuentra inmerso. Sufre pequeñas crisis de ansiedad, que no surgirían si no fuera por su afán irremediable de retener en la memoria escenas de vida con pequeños toques de color. Ser un explorador se convierte en algo así como "vivir más", "tener ganas de", "fotografiar", "guiñar", "sentir", emocionar-se"… y todo ello a cambio de esa colección de instantáneas que quedan grabadas en cada paso. Me acuerdo justo en este momento de ese "¿Dónde van los corazones locos?" de Q. G, y también yo me lo pregunto, y es más… me viene a la mente la pregunta ¿En qué banco quedan aparcados los grises?, los mitad y mitad, los que huyen del riesgo asegurado, del apagón inesperado… de aquella "luz azul" de la que hablaba Kerouac. El explorador no deja de formar parte de ese grupo de peonzas enloquecidas que comienzan a cruzar cada día un paso de peatones con el pie izquierdo. ¿Cuántas de estas peonzas chocan con nosotros a lo largo de nuestra vida?, y de ser así ¿cabría la posibilidad de que permanecieran girando a nuestro alrededor en el tiempo?…

Los exploradores apuestan por el cambio, "van y vienen" continuamente sin un freno de mano disponible. Sentirse vivo también es tener miedo, emocionarse, llorar antes y después de una despedida, es dejar la huella de tu mano grabada en un cristal que huye, reir a carcajadas mientras tus pies se tambalean por calles mojadas.

Un explorador recogería en una servilleta aquello que pasa por su mente, para guardarlo en un cajón de objetos "no perdidos". No abandona su pasado totalmente, vive - vive - vive el presente, y sueña con un mañana emocionante. Todo lo quiere, todo lo siente…";)