
"...pero así como en la vida real, cuando caminamos hacia el horizonte progresivamente vamos viendo más grande aquello que kilómetros atrás nos parecía diminuto, con los miedos sucede al contrario: nos sitúan en una especie de miopía espiritual. La distancia distorsiona nuestros temores y solo en la medida en que nos acercamos y nos permitimos tomar contacto con ellos, les damos la dimensión que merecen..."
1 comentario:
Que nunca nos ciegue nuestra propia miopía, qué blog más bonito tienes, preciosas palabras sin duda...
Saludos.
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