martes, 7 de agosto de 2007

"Adiós melancolía"

"Tengo un domingo en stand by, por si algún lunes te deprime... y en la cartera un ánfora que guarda olor a ti.
Tengo boletos de primera fila para verte despertar por las mañanas...Tengo la firme convicción de que si estás me consolido... y la sospecha de que ni sospechas cuanto te amo.
Tengo tu foto puesta en la pupila... y con tu voz baila el estribo, el yunque y el martillo.
Adiós melancolía, gracias por la compañía... pero aquí ya no hay mas sitio para usted.
Tengo una dosis de perdón, por si haces algo que me duela... y una canción de más por si algún día la echas de menos.
Tengo un stock de besos sin estreno...y un camión de amor del bueno, para ti.
Hoy cuelgo mis sueños en el pearcing de tu ombligo, mientras la melancolía observa y es testigo... quiere estar segura, un poco por ti, un poco por mí, un poco por celos.
Tengo agua de mar en la bañera, y en la cama aire de cordillera.
Tengo sol de mayo en la nevera, y flores de abril en la escalera.
Tengo un cuarto lleno en primavera, y un beso esperando en la trinchera...un jarrón que llora cuando espera, y te tengo a ti por donde quiera... Y te tengo a ti por donde quiera."

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Has decidido marcar el rumbo"tu rumbo".Eso no significa que el sol brille durante todo el camino,pero sabes?tener ideas claras son flechas indicadoras y rayitos de luz que animan a seguir...cada paso que das hacia adelante es un centimentro más..y todo eso asi calladita..ya sabes lo que te dije.."principio de prudencia"llamo yo a tus silencios.:)besitos!

;) dijo...

Quería escribir sobre el río... y cruzarle...Qué equipaje se debe traspasar de una a otra orilla. Habría que dejar muchas cosas en tierra, porque la barca no podría con todo y se iría a pique. De tantas cosas que usamos, que creemos ... ¡cuántas serán baladíes y cuántas imprescindibles! ¡cuántas fatuas y caducas y cuantas de oro macizo! Y en ello estaba entresacando cosas y llenando la barca, cuando me encontré con el dolor ¡ay si hubiera podido navegar antes y dejarlo allá en la ribera, para que se hubiera hundido en el fango! Me encontré también con la amistad y con la solidaridad. Quise entrar en la barca a los amigos y eran muchos y no cabían. Y aún con el sabor amargo de las olas, me supo a dulce. Dejé en la orilla tiradas, revoloteadas, la envidia, el desprecio, la crueldad, el fanatismo, la soberbia, el egoísmo. Subió a mi barca, la sencillez, la honradez, la fidelidad. También quería llevar a bordo la fe y la esperanza, pero se hizo de noche y tuve que esperar al día para encontrarlas y verlas, que con la oscuridad no podía. Y amaneciendo con las primeras luces cogí la fe y la esperanza y las puse en el mástil de la barca y de inmediato las velas se hincharon con ganas de zarpar, hacia la otra orilla....;)

Sergio dijo...

Y créete chaval,
que no es amor de Navidul,
ni tampoco de Teruel,
es amor de una mujer
ibérica cien, por cien.

:*