"¡En la tienda no tienen el helado que me gusta...! Cuando somos felices no nos damos cuenta. Y eso también es injusto. Deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta, pudiéramos coger un poco, del mismo modo que guardamos cereales en la despensa o recambios de papel higiénico por si se acaba, ¿entiende?"
"Cosas que nunca te dije."
"Cosas que nunca te dije."
Me encanta esta escena. Y el trasfondo que tiene.
"Cuando somos felices no nos damos cuenta", comenta.
Me parece tan real esta frase, que si me paro a pensarla me da miedo. ¿Y si alguna vez he sido feliz y no me he dado cuenta por estar pendiente de otras cosas? Uhhh... ¡qué insensata y temeraria!. No sé cómo nos levantamos cada mañana sin saber qué nos hace felices. ¿O sí lo sabemos y no nos atrevemos a conseguirlo? De un tiempo a esta parte me pregunto si lo que nos da miedo es realmente el fracaso... o el éxito. Qué incertidumbre.
Que si. Que la vida es un vaivén de altos y bajos. Sin embargo, todo es cuestión de la capacidad de decisión que tengamos para afrontarlo. Cuando las cosas no van bien, es fácil culpar a todo lo que nos rodea. "Es que Fulanito me hizo...", "Es que Menganita me dijo...", "Es que...". Vaaaaamos... ¿Realmente sirve de algo? No podemos cambiar a los demás, pero si está en nuestra mano el timón de nuestras propias decisiones. Antes de culpar a alguien, mírate. ¿Qué has hecho TÚ para mejorar esa situación?(Cuesta, eh...?)
La verdad es que nunca me he sentado conscientemente a pensar qué es -para mi- la felicidad... Sin embargo, me parece un término escurridizo, y fácilmente prostituído y prostituible. Hoy en día utilizamos la palabra "felicidad" para cualquier cosa. Manipulamos el término sin lavarnos con jabón las manos. Por tanto, prefiero reflexionar esos momentos en los que soy feliz, para no quedarme anclada en ideales. Me reconforta saber que éste solo es el principio de una larga lista de momentos felices. Hoy he comenzado a hacer el albarán de los momentos que tengo en la despensa de mis pequeñas alegrías. Habrá que seguir tomando conciencia de ellas para saborearlas al máximo y "mantener la calma en el fragor de la tormenta" :)
"Cuando somos felices no nos damos cuenta", comenta.
Me parece tan real esta frase, que si me paro a pensarla me da miedo. ¿Y si alguna vez he sido feliz y no me he dado cuenta por estar pendiente de otras cosas? Uhhh... ¡qué insensata y temeraria!. No sé cómo nos levantamos cada mañana sin saber qué nos hace felices. ¿O sí lo sabemos y no nos atrevemos a conseguirlo? De un tiempo a esta parte me pregunto si lo que nos da miedo es realmente el fracaso... o el éxito. Qué incertidumbre.
Que si. Que la vida es un vaivén de altos y bajos. Sin embargo, todo es cuestión de la capacidad de decisión que tengamos para afrontarlo. Cuando las cosas no van bien, es fácil culpar a todo lo que nos rodea. "Es que Fulanito me hizo...", "Es que Menganita me dijo...", "Es que...". Vaaaaamos... ¿Realmente sirve de algo? No podemos cambiar a los demás, pero si está en nuestra mano el timón de nuestras propias decisiones. Antes de culpar a alguien, mírate. ¿Qué has hecho TÚ para mejorar esa situación?
La verdad es que nunca me he sentado conscientemente a pensar qué es -para mi- la felicidad... Sin embargo, me parece un término escurridizo, y fácilmente prostituído y prostituible. Hoy en día utilizamos la palabra "felicidad" para cualquier cosa. Manipulamos el término sin lavarnos con jabón las manos. Por tanto, prefiero reflexionar esos momentos en los que soy feliz, para no quedarme anclada en ideales. Me reconforta saber que éste solo es el principio de una larga lista de momentos felices. Hoy he comenzado a hacer el albarán de los momentos que tengo en la despensa de mis pequeñas alegrías. Habrá que seguir tomando conciencia de ellas para saborearlas al máximo y "mantener la calma en el fragor de la tormenta" :)
¿Tú cuándo eres feliz?
Soy feliz cuando me busco, me observo y me encuentro... y me acepto.
Cuando aprendo a disfrutar del "aquí y ahora". Cuando me empeño en buscar la lectura positiva de las situaciones. Cuando lo consigo. Cuando lo consigues. Cuando éso se contagia sin darte cuenta.
Soy feliz cuando me cuido, me quiero y me respeto. Cuando bailo como si nadie me mirase. Cuando soy divertida y robo sonrisas sin proponérmelo. Cuando conduzco con la música alta para no escucharme cantar, y así creerme que lo hago bien. Cuando ando descalza y me riñes. Cuando escucho y me siento escuchada. Cuando él me dedica canciones que hablan de amor. Cuando ella me descubre la esencia de las pequeñas cosas. Cuando nos contamos nuestra vida con la excusa de tomar algo. Cuando compro zapatos nuevos y los tengo que estrenar urgentemente. Cuando mamá me da sus abrazos "peculiares" y termina todos sus mails con un "te quiero". Cuando abro mi bandeja de entrada y te leo. Cuando veo atardecer. Cuando respiro en la playa. Cuando alguien se acuerda de mi, y me lo hace saber. Cuando yo hago lo mismo. Cuando me descubro pensándote en lo cotidiano. Cuando mi rutina es veros sonreir. Cuando me paso las noches colgada al teléfono, aunque solo sea una excusa para colgarme de tu risa. Cuando me siento comprendida. Cuando hago fotografías y escribo frases dedicadas. Cuando soplo mi pompero e inundo mi habitación de pompas de jabón. Cuando observo a las personas con curiosidad y sonrío. Cuando soy un manojo de inquietudes y me pierdo entre libros. Cuando viajo (contigo). Cuando desordenamos y ordenamos juntas, y nos reímos de nuestras tonterías en el despacho. Cuando me paso la tarde probando-(nos) gafas extravagantes frente al espejo de la óptica. Cuando mi ropa huele a ti. Cuando (os) comparto. Cuando apoyo a reparar alas rotas mientras despeino emociones. Cuando retoco ilusiones poniéndolas en tierra firme. Cuando, otras veces, le suelto el pelo a mis sueños para que vuelen un ratito. Cuando, a todo, le pongo mi toque personal.
Soy feliz cuando me permito estar triste. Cuando entiendo que la vida no es de color de rosa. A pesar de que sea el color que me defina. Cuando reacciono. Cuando me doy cuenta que, como mínimo, siempre hay dos maneras de interpretar y hacer las cosas. Cuando elijo y decido conscientemente. Cuando decido no cambiar. Cuando lo hago. Cuando cojo el toro por los cuernos. Cuando no me ando por las ramas o, por el contrario, me quedo un rato "en la parra". Cuando priorizo mis necesidades a mis apetencias. Cuando lo hago a la inversa a pesar de saber que no es el orden correcto.
Soy feliz incluso cuando las cosas no van como espero. Porque ahi también esta la clave. Porque las cosas no siempre son sencillas. Porque la vida no me lo puso fácil. Porque en esos momentos es cuando realmente aprendo. Porque hasta que no caigo, no sabía a cuánta altura estaba del suelo. Porque cuando estoy en el fondo, todo lo que queda es subir... (¡Riiishhhh!) Porque cuando miro hacia atrás, veo todo lo que he recorrido y valoro cuánto me costó subir. Y sonrío. Y me siento orgullosa. Y pa'lante... sin depeinarse. ¡JA!
Soy feliz... cuando quiero. Del verbo querer y con consentimiento informado a mí misma. Cuando decido serlo y no permito quepequeños contratiempos transitorios alteren, como dice el vídeo, mis botecitos de cereales que guardo con tanto esmero en la despensa.
Unos,me lo llaman "flower power". Otros, "utopía". Yo lo llamo "filosofía de vida"...
...porque sé que si se quiere, se encuentra la manera.
Soy feliz incluso cuando las cosas no van como espero. Porque ahi también esta la clave. Porque las cosas no siempre son sencillas. Porque la vida no me lo puso fácil. Porque en esos momentos es cuando realmente aprendo. Porque hasta que no caigo, no sabía a cuánta altura estaba del suelo. Porque cuando estoy en el fondo, todo lo que queda es subir... (¡Riiishhhh!) Porque cuando miro hacia atrás, veo todo lo que he recorrido y valoro cuánto me costó subir. Y sonrío. Y me siento orgullosa. Y pa'lante... sin depeinarse. ¡JA!
Soy feliz... cuando quiero. Del verbo querer y con consentimiento informado a mí misma. Cuando decido serlo y no permito que
Soy feliz cuando (me/te/os) quiero.
Unos,
...porque sé que si se quiere, se encuentra la manera.
...porque al fin y al cabo, la actitud es lo que cuenta. Y la felicidad es un derecho universal. ¿Vas a privarte de ella? ;)